Una organización es un conjunto de personas que la forman y el sentido de sus relaciones. Es un grupo unido por un fin común, ya sea un equipo, una familia, una escuela… en todos los casos el desarrollo de las mejores cualidades humanas deberían ser el objetivo común.
En una organización, las personas actúan, interactúan y se relacionan para alcanzar unos fines comunes. Para que uno se sienta motivado y fluya con energía para desenvolver todas sus habilidades y tareas, estos fines deberían incluir grandes dosis de satisfacción personal. Llenar de sentido todo lo que hacemos es necesario para obtener satisfacción. Esencialmente, encontramos sentido a nuestras acciones cuando lo que hacemos es puramente creativo y disfrutamos con lo ello o bien porque tiene una finalidad humana, cooperativa y solidaria.
En cualquier organización deberíamos abrir espacios para la comunicación interna, entre las personas que la forman. Espacios para expresar la voz de la persona más allá de su rol en la organización. Espacios para expresar y conocer las inquietudes, deseos, necesidades que surgen en los tiempos que compartimos en la organización. Que nos ayuden a crear vínculos de complicidad, de solidaridad y cooperación entre las personas, al fin y al cabo todos deseamos hacer lo más agradable posible el rato que compartimos integrando los fines comunes por los cuales actuamos y estamos unidos. Merece la pena hacer un esfuerzo en mejorar la comunicación entre personas. Porque el valor del tiempo incrementa cuando lo llenamos de sentido.